Reconozco que muchas veces me he quejado (me quejo) de la vida. Pero si soy sincero, y quiero serlo, llegué aquí sin nada, debemos reconocerlo pues es la auténtica verdad. Cuando me paro a pensar (y lo hago muchas veces, no sé si demasiadas), debo reconocer lo agradecido que he de estarle por todo lo que me ha permitido conocer y sentir. Por poner solo un ejemplo, me ha permitido escribir estas palabras, estos versos que ahora comparto contigo, amigo; amiga.
Una de esas veces en las que me he parado a pensar ha sido hoy, como tantas otras, y he querido escribirte a ti, que al fin y al cabo eres vida; eres parte de mi vida, aunque solo sea durante el corto instante en el que estás leyendo lo que ahora escribo, lo que ahora siento, lo que ahora pienso, y compartir juntos un pedacito de nuestra vida; quizá mañana compartamos con otros que ahora no conocemos, o sí.