Después de un beso una palabra, después de una palabra un verso

logoQué importante lo que nace dentro de cada una y de cada uno de nosotros. Los sentimientos nacen como resultado de lo que observamos cuando miramos a nuestro alrededor; de lo que percibimos y nos roza o acaricia la piel; de lo que nuestros oídos escuchan y nos acerca el viento. Qué importante es estar dispuesta y dispuesto a dejar que nuestros sentimientos hagan lo que tienen que hacer: sentir. No tengamos miedo al resultado. No tengamos miedo a pronunciar palabras. No tengamos miedo a conceder la libertad a nuestros besos. Quizá nos creamos dueñas y dueños de «cosas» que dejan de ser nuestras cuando las hacemos públicas. Quizá nuestra concepción de la «propiedad» no sea la más adecuada. Quizá deberíamos detenernos, aunque tan solo sea un instante, y pensar.

En este domingo de invierno, en el que la lluvia acompaña nuestros días (y nuestras noches, al menos por estas latitudes), he querido compartir estos versos que puedes leer y escuchar (si te apetece, claro). Unos versos que ya no son míos, son de quien quiera «hacerlos suyos». El poeta escribe porque tiene esa necesidad. No escribe para que lean lo que sus versos cuentan, escribe porque si no lo hiciera se produciría una colapso en su interior, en su corazón, en su cerebro, en su alma, en cada poro de su piel. Los versos siempre buscarán la salida en busca de un lector o lectora que quiera acogerlos. No tienen prisa. Para ellos no existe el tiempo. Ya son libres.

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