La poesía acerca generaciones con fuerza y alegría

logoUn amigo escritor y poeta me ha invitado, para dentro de unas semanas, a participar en un encuentro «intergeneracional» entre los alumnos de un colegio y un Centro de Mayores, ubicados en el distrito de Usera de Madrid. Se que va a ser muy bonito para todos los participantes. Las alumnas y alumnos, al parecer, rondarán los seis años, algunos de ellos ya no tienen abuelos y otros viven lejos y apenas les ven. Por parte de los mayores, la situación, en algunos casos es muy parecida. La distancia o «asuntos» familiares no les permiten disfrutar de sus nietas y nietos tanto como ellos quisieran. Las abuelas y abuelos, de unos años a esta parte, han sido los pilares que han sostenido a muchos hogares. La situación económica, laboral o personal de muchas familias han hecho, que aquella generación que «vivió» y «sufrió» una guerra y/o una postguerra, tenga que sacar a flote a su familia, siendo ya mayores.

Como he escrito en muchas ocasiones, en este espacio, la poesía está en cada rincón de nuestra vida, a la vuelta de la esquina, sobre las nubes o a ras de suelo, en las miradas y en los gestos, en las voces y en los silencios… La poesía habita donde respire un ser humano. Tomando como «excusa» la invitación de mi Amigo escritor y poeta, este domingo y el próximo me gustaría compartir unos versos que «me dijeron» un niño y una niña que laten en mi interior, y a los que les he prestado mi palabra y mi voz. No dejéis nunca de ser niños o niñas; no dejéis nunca de soñar como cuando erais pequeñ@s; no dejéis nunca de mirar todo lo que os rodea; no dejéis nunca de recordar, pues en nuestra memoria palpita la vida de quienes nos precedieron.

Continuar leyendo