Permíteme compartir mi mirada contigo en este poema

logoEstos días he escuchado mucho hablar de la soledad, en especial de las «personas mayores». Yo creo que en esta sociedad que estamos viviendo y creando cada vez nos sentimos más solos. Incluso aunque tengamos familia, amigos, vecinos, conocidos…, pero da la impresión de que cada uno «va a lo suyo», sin tiempo para dedicarle (o dedicarse a uno mismo) unos minutos para la conversación y el encuentro. Y ya no voy a hablar de escribir «algo» para la «otra persona». No me estoy refiriendo por WhatsApp o por alguna Red Social. Quiero decir, pararse; sentarse frente a un papel y un bolígrafo o lapicero; escribir «una carta» a un amigo o amiga, dedicándole tu tiempo solo para él o para ella; ponerla en un sobre donde escribir su nombre y dirección y enviársela, después de ponerle un sello ¿Te acuerdas de lo que es escribir una carta? ¿Hace cuánto que no lo haces? ¿Lo has hecho alguna vez?

Confieso que me gustaría hacerlo más veces. Qué importantes son las cartas que enviamos. Qué alegría para quien las recibe. Que satisfacción para quien las manda. Guardarlas como si fueran un tesoro (pues en realidad lo son). El emisor o la emisora han regalado su tiempo a la persona en la que pensaban cuando escribían. ¿Hay mayor regalo que el tiempo que tenemos? Intento «suplir», de alguna manera, esa falta de misivas con los poemas que escribo cada día pensando en quien pueda encontrarlos y leerlos. Hablo de sensaciones; de vida o vidas; de lo que sueño; de lo que pienso; de lo que río; de lo que amo; de lo que lloro; de lo que me alegra o entristece; de ti y de de mí y de nosotr@s, también de vosotr@s, también de ell@s. Hablo, de la vida, entre los versos y silencios de mis poemas.

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