La poesía reflejada en un espejo sigue siendo poesía, siempre

logoSiempre me ha llamado la atención la magia que guardan los espejos. Es mucha la literatura que se ha escrito en torno a los espejos. Desde los cuentos infantiles, pasando por novelas de suspense, hasta realidades distópicas o de ciencia ficción. Es cierto que el uso que se dé a éstos es, o puede ser, muy diferente. No me refiero a las lunas de escaparates, por ejemplo, que hacen las veces de ‘espejo’, por el reflejo de su entorno próximo. Hablo de esos espejos que están en nuestras casas: en los baños, salones, dormitorios, pasillos, halls…

Esa imagen que nos devuelve cuando nos ponemos frente a él, a veces, puede resultarnos agradable; a veces puede antojársenos extraña; a veces, quizá muchas veces, puede parecernos irreconocible. Todo dependerá de nuestra mirada cuando miremos la figura o el rostro de la persona que, desde el otro lado, nos esté mirando. ¿Cuántas veces le hemos hablado? ¿Cuántas nos ha respondido? ¿Cuántas veces hemos apartado la vista al no apetecernos ver lo que veíamos? ¿Cuántas hemos permanecido inmóviles, frente a él, disfrutando de lo que veíamos? Si pudieras pasarte al otro lado ¿lo harías?

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